El atril en los eventos políticos

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Por: Diana Rubio

Cuando hablamos de eventos políticos, existe un elemento de la escenografía que se convierte en un símbolo, un imprescindible para los políticos, cargos públicos y candidatos en los discursos por los que el futuro algunos de ellos serán recordados. Esa herramienta de apoyo a los mensajes, a los discursos, es el atril.

Su utilización supone a su vez la transmisión de un mensaje con unas determinadas características, y su consideración como soporte inclinado donde se apoyan libros, hojas y que sirve para la mayor comodidad de su lectura, toma protagonismo en los actos debido a la solemnidad que su uso conlleva, haciendo un referente en el ceremonial de los eventos institucionales o de máxima formalidad tanto a nivel público como privado.

pedro sanchez, albert rivera y pablo iglesias

El atril comunica por si mismo, ayuda a quienes lo utilizan a sentirse cómodos y que puedan apoyarse con tranquilidad en los documentos en los que llevan su discurso escrito, ya que aunque los teleprompters se conviertan en tendencia, siempre es recomendable seguir utilizando el método tradicional, aparte de que es mas económico.

Hay asesores y políticos que lo consideran un muro entre la audiencia y el interlocutor, escogiendo eliminarlo de la escenografía y así dar una imagen mas moderna a través del movimiento de los intervinientes  por el escenario o incluso llenando de sillas el espacio desde el que intervendrán.

El optar por un atril como el no optar por su uso son dos opciones totalmente loables, ambos comunican, y depende de quien lo ponga en práctica, potenciará el mensaje a través de la comunicación no verbal de su escenografía en uno u otro sentido, pero reconozco que la imagen que un atril fomenta, aporta intangibles y oficialidad a las palabras que desde ellos se comparten.

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La utilización de un atril, aparte de que ayuda a vestir la escena, aporta valor por si mismo y fomenta la transmisión de mensajes de manera eficaz, siempre y cuando se utilice uno correcto a la estatura del que lo emplea y acorde a la imagen corporativa del acto y en un contexto coherente. Un atril en mitad de una calle, sin otros elementos o personas que lo secunden, distorsiona por completo el mensaje que se traslada desde él.

Un atril no es retroceder en el tiempo, también se puede innovar y proyectar la creatividad en nuevos diseños del mismo. Este artículo significa comunicar centrando la atención en un sólo punto, algo importante para los medios de comunicación, y contextualiza el acto en sí, gracias a la cartelería que los suele vestir, sin olvidar el aporte de seguridad que da a quien se sitúa tras él.

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Por tanto, en la organización de eventos, en el caso de que los discursos sean una parte de nuestro cronograma, tengamos en cuenta  la opción de usar el atril no sólo como parte del atrezzo o utilería, como si de un decorado teatral se tratase el evento, si no que deberemos considerarlo  como elemento de apoyo a la comunicación.

Usemos el atril con consideración.

Fuente: Blog Política y Protocolo