5 claves para realizar un discurso político memorable

Por: Edith Gómez

Uno de los principales instrumentos que tiene un político para llamar la atención y comunicar sus ideas, proyectos  y propuestas es el discurso, por lo que se siempre se debe perseguir que tenga una calidad memorable.

Este por supuesto debe tener un poder de convencimiento notable porque su finalidad es obtener la simpatía de los votantes al conectarse con ellos emocional y psicológicamente. Eso lo logra un discurso político bien realizado.  Si no sabes qué se necesita para crear un discurso político persuasivo, sigue leyendo porque a continuación te presentamos 5 claves:

1. Adaptar el discurso a su público: Se puede tener un mensaje excepcionalmente poderoso, pero si la audiencia no lo entiende, pues es en vano y el tiempo se perdió. Para que el mensaje pueda llegar efectivamente, este debe ser lo más personalizado posible hacia la audiencia que lo oye. Por esa razón el político debe echar mano de toda la información de la que disponga acerca del lugar y el público al que le expondrá sus ideas y usar dicha información durante su intervención. Cuanto más específicas sean las propuestas para las personas a las cuales se dirige, más eficaz será el discurso.

2. Es importante cautivar a la audiencia: Si el público no está conectado, el mensaje tampoco llegará, o puede que sí, pero superficialmente y esto en la política no funciona. En el discurso político se busca mover fibras, que las personas se sientan identificadas con el candidato para que se muevan a votar por él. Esto se logra cuando está claro el tipo de audiencia a la cual se dirigirá para que sepa aplicar  efectivamente las técnicas de oratoria pertinentes.

3. El discurso debe estar preparado: Las buenas frases y los discursos memorables no se dieron por pura casualidad. Todos los grandes discursos de personajes  importantes en el mundo político durante la historia fueron preparados exhaustivamente –la gran mayoría de las veces respaldados por un equipo-. Así que no hay razón para improvisar.

Cuando la improvisación está presente, se nota y, por supuesto, es contraproducente para el candidato. No se trata solo de preparar un buen discurso, con argumentos de nivel e ideas innovadoras, sino saberlo presentar y para eso se requiere practicarlo con disciplina.

Estas prácticas deben hacerse en compañía de asesores y expertos en comunicación para que realicen las observaciones pertinentes al candidato sobre sus fortalezas y lo que necesite corregir, a fin de que mejore cada vez más. Si al principio no lo logras, no te rindas, la práctica te llevará a alcanzar la experticia.

 

4. Introduce historias: Los mejores discursos son aquellos con los que la gente se puede identificar y la mejor manera de que la gente se meta en el discurso es contándoles historias. La atención de los presentes se capta utilizando recursos narrativos como metáforas, enumeraciones, citando textos interesantes y siendo elocuentes a la hora de contar las historias. De esta forma haces que las personas presten aún más atención y se vuelvan parte del discurso, porque desde su imaginación vuelven propias las palabras que pronuncias, además de que una historia bien contada te acerca indudablemente a la audiencia.

Es muy famosa la premisa de Winston Churchill que explicaba -a la hora de dar un discurso-  lo siguiente: “Primero diles de qué les vas a hablar, luego háblales de eso y por último, diles de qué les hablaste”. La idea principal del discurso debe ser repetida numerosas veces durante el mismo, no siempre utilizando las mismas palabras claro está, pero lo que se desea lograr es que a la audiencia le quede claro el mensaje, como reza un refrán de la sabiduría popular “la repetición es la madre de la retención”.
5. Llevar al público a la acción: El fin de todo discurso político es que la audiencia sea movida a  actuar, ya sea a votar, a protestar, a realizar alguna acción. Si el producto del discurso realizado es la acción colectiva, podemos decir que fue exitoso.

Las claves anteriormente expuestas deben estar cuidadosamente organizadas y homogéneamente presentes durante el discurso. Es pertinente recordar que dentro de la exposición de su discurso, la persona goza de 3 momentos específicos para figurar: la introducción donde debe enganchar al público con la expectativa. El desarrollo del punto central donde argumenta con bases el tema previamente presentado en la entrada y el cierre o conclusión, donde refuerza los puntos anteriores e invita a sus oyentes a la acción.

Fuente: Blog Comunicación a la Deriva